José Antonio Romero compareció ante los medios de comunicación para declarar que "el equipo ha ido siempre a contrarreloj y hemos conseguido ganarle tiempo al tiempo. Esta circunstancia nos da el grado de alegría que tiene todo el grupo y que queda reducido a la sonrisa de los jugadores, de la afición y del Consejo de Administración".
"La semana ha sido igual en cuanto al trabajo, hemos utilizado la misma metodología. El estado anímico ha cambiado un poco y nos da más fuerza para seguir trabajando y realizando la mejora continua que exige la propia competición y el club", dijo el preparador, quien explicó que el partido ante el Arroyo es "para disfrutar y manifestar lo que se ha elaborado durante toda la temporada. Ya no es sólo por la salvación. Los jugadores han implantado los valores que tiene que tener el club: compromiso, generosidad en el trabajo, solidaridad y ganas de competir. El domingo es la culminación de este etapa". Mientras que del rival especificó que "ha estado fuera de esa zona durante gran parte de la temporada. Ahora se ha visto envuelto y le toca trabajar al máximo, porque durante hora y media pueden darse hasta cuatro partidos distintos. Es un encuentro abierto en el que nuestros jugadores pueden ratificar lo que han hecho esta temporada".
El entrenador aseguró que "teníamos tres objetivos marcados: que los juveniles progresaran y convivieran con nosotros, nuestra competición y alimentar al primer equipo, que sigue en competición, por lo que nosotros saldremos a competir porque el guión nos lo exige".
Respecto a la medida tomada por el club para que los jugadores del filial salten al terreno de juego antes del comienzo del Córdoba-Zaragoza, el técnico lo ve "acertado. Nuestro trabajo representa el realizado desde la Escuela y que lo reconozcan en el estadio principal del club mucho mejor. La afición también puede tener ese acercamiento al fútbol base. Además, cuanto más apoyados estemos, mucho mejor, porque esto es cuestión del fútbol cordobés".